Hace dos años, en la anterior edición del Festival Marítimo de Pasaia, estaba comenzando la restauración del bote de Maniños “Raqueiro”. En aquel momento me pareció una buena idea hacer una escapada a Donosti a este encuentro de tantas culturas marineras, y así fue… cuatro días de disfrute y admiración por barcos artesanales que recordaban cómo vivían nuestros antepasados no tan lejanos, compartiendo una sabiduría transmitida durante siglos por gente con una sensibilidad especial para poner en valor todo este patrimonio material e inmaterial. Dos años después vuelvo con el bote restaurado… ¡un sueño hecho realidad! Con la bandera gallega en la punta del grátil de la vela… cuatro días de conocer y navegar con gente que comparte algo muy bonito… una pasión… un espacio que nos hace libres.

 

Simón Canosa Blanco